Cómo Tener Más Energía Durante El Día

Sentirse con energía durante todo el día no depende de encontrar un alimento, suplemento o bebida milagrosa. En la mayoría de los casos, la energía diaria está estrechamente relacionada con el sueño, la alimentación, la hidratación, la actividad física y la gestión del estrés.

También conviene diferenciar entre energía y estimulación. Los alimentos proporcionan energía en forma de calorías, mientras que sustancias como la cafeína pueden aumentar temporalmente el estado de alerta, pero no solucionan problemas como dormir poco o presentar una deficiencia nutricional.

Si buscas cómo tener más energía durante el día, empieza por revisar tus hábitos diarios antes de recurrir a estimulantes o suplementos.

Hábitos clave para mantener la energía

Algunos cambios sencillos pueden tener más impacto sobre el cansancio cotidiano que cualquier producto específico. La clave consiste en crear unas condiciones que permitan al organismo mantener un buen nivel de actividad durante toda la jornada.

Duerme de 7 a 8 horas

El sueño debería ser el primer punto que revises si te levantas cansado o necesitas grandes cantidades de cafeína para funcionar.

La mayoría de los adultos necesita al menos 7 horas de sueño cada noche, aunque las necesidades concretas varían entre personas.

Además de la duración, importa la calidad. Dormir ocho horas con numerosos despertares puede dejarte más cansado que un descanso continuo y reparador.

Intenta mantener horarios relativamente estables para acostarte y levantarte, reducir la exposición a pantallas y luz intensa antes de dormir y evitar compensar sistemáticamente la falta de sueño con café.

Ningún suplemento puede sustituir de manera fiable varias noches consecutivas de sueño insuficiente.

Controla la glucosa

Esto no significa que una persona sana necesite utilizar un medidor de glucosa.

La recomendación práctica consiste en evitar comidas basadas principalmente en azúcares y carbohidratos muy refinados, que se absorben con rapidez y pueden provocar cambios más pronunciados en la glucosa.

Para conseguir comidas más equilibradas, combina diferentes nutrientes:

  • Cereales integrales o carbohidratos ricos en fibra.
  • Proteínas como huevos, legumbres, pescado, tofu o yogur.
  • Verduras y frutas.
  • Frutos secos, semillas y otras fuentes de grasas insaturadas.

Por ejemplo, un bol de avena con yogur, fruta y frutos secos proporciona una combinación más completa que desayunar únicamente una bebida azucarada y bollería.

Prioriza comidas completas y ricas en fibra en lugar de perseguir constantemente un “subidón” rápido de azúcar.

Bebe agua con frecuencia

La deshidratación puede manifestarse mediante cansancio, dolor de cabeza, mareos, sed y orina más oscura de lo habitual.

Por eso resulta útil beber líquidos regularmente durante el día, especialmente cuando hace calor, practicas deporte o sudas mucho.

No existe una cantidad idéntica para todo el mundo. Las necesidades cambian según la temperatura, el nivel de actividad, la alimentación, el tamaño corporal y otros factores.

Además, no todo el líquido procede directamente del agua. Frutas, verduras, sopas y otras bebidas también contribuyen a la hidratación.

Para una actividad cotidiana normal, el agua debería ser la opción básica de hidratación. Las bebidas con electrolitos suelen tener más sentido cuando existen pérdidas relevantes de líquidos y sales minerales, como durante determinados ejercicios prolongados.

Ponte en movimiento

Aunque pueda parecer contradictorio, pasar todo el día sentado no suele ser la mejor estrategia cuando te sientes con poca energía.

La actividad física regular proporciona beneficios sobre el estado de ánimo, el sueño y la salud cardiovascular y metabólica.

No necesitas realizar un entrenamiento intenso cada vez que aparece el bajón de media tarde. Caminar durante unos minutos, subir escaleras o levantarte periódicamente del escritorio ya rompe largos periodos de inactividad.

Como referencia general, se recomienda que los adultos acumulen alrededor de 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular.

Lo importante es evitar que “estoy cansado” se convierta automáticamente en “voy a permanecer completamente inactivo”.

Toma luz natural por la mañana

La luz es una de las principales señales que utiliza nuestro organismo para sincronizar el ritmo circadiano, el reloj interno que regula los periodos de sueño y vigilia.

Exponerte a luz natural al comienzo del día ayuda a indicar al organismo que ha comenzado el periodo de actividad.

Una estrategia sencilla es salir al exterior durante la mañana, por ejemplo dando un paseo, realizando parte del trayecto al trabajo caminando o desayunando cerca de una zona con buena iluminación natural.

Por la noche sucede lo contrario. Una gran exposición a luz artificial intensa puede interferir con las señales que preparan al cuerpo para dormir.

Más luz durante el día y menos luz intensa durante la noche puede favorecer un ciclo de sueño y vigilia mejor sincronizado.

Limita la cafeína

El café puede ayudarte a sentirte más despierto, pero utilizar cafeína continuamente para compensar la falta de sueño puede crear un círculo poco útil.

La cafeína bloquea temporalmente los efectos de la adenosina, una sustancia relacionada con la presión de sueño. Eso explica por qué aumenta el estado de alerta, pero no significa que elimine la necesidad de dormir.

Para adultos sanos, la EFSA considera que ingestas de hasta 400 mg diarios de cafeína, repartidas durante el día, generalmente no plantean problemas de seguridad. Sin embargo, la sensibilidad individual puede variar considerablemente.

Además, incluso una dosis de unos 100 mg cerca de la hora de acostarse puede afectar al sueño de algunas personas.

Por tanto, si dependes del café para mantenerte despierto durante el día pero después tienes dificultades para dormir, reducirlo o adelantar la última dosis puede ser más útil que añadir otra taza.

¿Qué tomar para tener más energía?

Antes de buscar una bebida o suplemento, identifica por qué estás cansado.

Agua si estás deshidratado, comida si necesitas energía nutricional y descanso si has dormido poco son soluciones más lógicas que recurrir automáticamente a estimulantes.

Una taza de café o té puede aumentar temporalmente el estado de alerta gracias a la cafeína. Sin embargo, no debería convertirse en el tratamiento habitual de un cansancio persistente cuya causa desconoces.

Suplementos para aumentar tu energía diaria

No existe un suplemento universal que proporcione más energía a todas las personas.

Algunos nutrientes pueden marcar una diferencia importante cuando existe una deficiencia.

El hierro es un buen ejemplo. Una anemia por deficiencia de hierro puede producir cansancio, debilidad y dificultades de concentración. Sin embargo, tomar hierro cuando no existe una carencia no supone necesariamente disponer de más energía y un exceso puede resultar perjudicial.

Algo similar sucede con la vitamina B12. Su déficit puede provocar anemia y síntomas como cansancio y debilidad, pero suplementarla no funciona como estimulante en una persona que ya dispone de cantidades adecuadas.

Por ello, evita comprar complementos simplemente porque se anuncien como productos “para la energía”.

Cuando existe cansancio persistente, es preferible identificar primero su causa que tomar varios suplementos sin saber si los necesitas.

Alimentos que te aportan más energía

Todos los alimentos con calorías proporcionan energía, pero algunos ayudan a construir comidas nutricionalmente más completas.

Prioriza:

  • Avena y cereales integrales.
  • Legumbres.
  • Frutas y verduras.
  • Huevos.
  • Pescado.
  • Yogur natural y otros lácteos si los consumes.
  • Frutos secos y semillas.
  • Aceite de oliva.
  • Tubérculos como patata o boniato.

Una comida que combine carbohidratos ricos en fibra, proteínas y grasas saludables suele resultar más interesante que depender únicamente de azúcar o productos ultraprocesados para conseguir energía rápida.

Por ejemplo, una fruta acompañada de yogur o frutos secos puede ser una opción sencilla para media mañana o la tarde.

¿Por qué te sientes agotado y sin energía?

El cansancio ocasional puede aparecer después de dormir mal, realizar un esfuerzo intenso o atravesar una semana especialmente exigente.

La fatiga persistente es diferente.

Puede estar relacionada con el sueño, la alimentación, el sedentarismo, determinados medicamentos, el estrés o diferentes problemas de salud. No conviene asumir automáticamente que todo cansancio se debe a una falta de vitaminas.

Si el agotamiento dura varias semanas, empeora o interfiere claramente con tu vida cotidiana, es recomendable comentarlo con un profesional sanitario.

Deficiencia de nutrientes

Algunas carencias nutricionales pueden producir cansancio.

Entre las más conocidas se encuentran las deficiencias de hierro y vitamina B12, ya que pueden provocar distintos tipos de anemia y reducir la capacidad del organismo para funcionar con normalidad.

Las dietas muy restrictivas, determinadas enfermedades digestivas, algunas medicaciones y otros factores pueden aumentar el riesgo de presentar ciertas deficiencias.

Sin embargo, los síntomas por sí solos no permiten saber qué nutriente falta.

Por eso, no es buena idea empezar a tomar hierro, vitamina B12 u otros complementos en dosis elevadas basándote únicamente en que te sientes cansado.

Un profesional puede valorar los síntomas y, cuando sea necesario, solicitar las pruebas apropiadas.

Eres víctima del estrés

El estrés no solo afecta a cómo te sientes mentalmente. También puede cambiar la concentración, el sueño, el apetito y tus hábitos diarios, provocando que termines la jornada con una sensación constante de agotamiento.

Además, estrés y cansancio pueden retroalimentarse. Estás estresado y duermes peor; al día siguiente estás cansado, consumes más cafeína y rindes peor; después vuelves a acostarte con más tensión.

Romper ese ciclo puede implicar organizar mejor los descansos, realizar actividad física, reducir estímulos antes de acostarte y reservar momentos del día en los que desconectes de las tareas.

En definitiva, si quieres tener más energía durante el día, comienza por los pilares básicos: duerme suficiente, mantente hidratado, muévete, come de forma equilibrada, aprovecha la luz natural y utiliza la cafeína con moderación.

Cuando estos hábitos están cubiertos y el cansancio continúa, buscar la causa resulta mucho más útil que intentar ocultarlo con estimulantes o suplementos.